El CÓMO es más importante que el QUÉ | 8 Consejos para tu estudio

A propósito del reciente post de nuestra colaboradora Larissa Chirinos (5 Hábitos recomendables mientras estudias música), recordé que a menudo me preguntan acerca de cuáles son los ejercicios y repertorio adecuados para determinado momento del aprendizaje musical. Recordé tener el mismo cuestionamiento en mi etapa de estudiante y, gracias a los estupendos maestros que tuve, entendí que más allá del contenido musical que decidamos utilizar, la manera en la que enfocamos nuestro estudio será la que determine los resultados alcanzados.

¿Te ha sucedido que pasas horas estudiando ejercicios de técnica sin ningún resultado y algún compañero que realiza los mismos ejercicios alcanza resultados distintos? ¿Acaso no es el mismo contenido? ¿Por qué los resultados son tan diferentes?

He aquí el epicentro de la cuestión: la manera en la que abordan el estudio es distinta. Aunque este aspecto resulta importante no vamos a sugerir que exista una sola forma de estudiar ya que no todos aprendemos de igual manera. Lo que sí podemos establecer, a manera de guía general, es una serie de consejos que te permitirá personalizar de manera efectiva tus rutinas de estudio:

  1. El Nivel

    Tener claro en que etapa del dominio de tu instrumento te encuentras es lo primero. No porque debas limitarte a ejercicios y repertorio del mismo, sino para que puedas establecer con claridad los objetivos de aprendizaje y los siguientes pasos a dar. Es válido escoger obras más complejas o sencillas para estudiar siempre y cuando se sepa el propósito de aprendizaje que se busca. Esto puede evitar frustraciones tempranas que podrían surgir al no cubrir las expectativas que teníamos.

  2. La Pertinencia

    Parece obvio, pero si en determinado momento se desea, por ejemplo, dominar los arpegios, el estudio de escalas o articulaciones no sea lo más adecuado. En otro sentido, instrumentos similares no son lo mismo y a menudo requieren de técnicas y enfoques diferentes. Por ejemplo un guitarrista flamenco debe realizar una preparación muy distinta a uno de blues o de guitarra clásica. Este punto tiene una íntima relación al estilo de música al cual uno desea dedicarse.

  3. El Momento

    No todas las personas tienen el mismo reloj biológico; incluso una misma persona puede variar dicho reloj en el tiempo. Algunas personas se sienten con mayor capacidad de concentración temprano por las mañanas, otras sin embargo poseemos un mayor grado de actividad física y mental por las noches. Recuerdo un periodo largo, en mi época de estudiante, en el que me era muy fácil estudiar de 9 de la noche hasta las 3 o 4 de la mañana. Nota: Desaconsejamos este horario para percusionistas, trompetistas y todos los bronces en general, a menos que residan lejos de la civilización.

  4. La Rutina

    En el mejor sentido del término, es nuestro mejor aliado para aprender de manera efectiva. Entiéndase como una serie de actividades de aprendizaje a las cuales se les asigna tiempos específicos en un orden establecido. Rutina es orden, orden es rítmo y nuestro organismo completo es rítmico.  Por ello la repetición ordenada de nuestras actividades por lo general nos dará los mejores frutos.

  5. El Método

    Es decir la manera de abordar toda la sesión de estudio. Por regla general empezaremos realizando un estiramiento corporal de leve intensidad, seguido de los ejercicios de técnica que realicemos como calentamiento. Luego distribuimos los temas de nuestro repertorio con una lógica en la cual le designamos mayor tiempo de estudio a las obras o pasajes más complejos y menor tiempo a los más sencillos. Es un error muy común entusiasmarse interpretando lo que “nos sale bien” y dejar de lado lo que nos causa problemas. Intenta hacer lo contrario: dedícale más tiempo a lo más complejo de tu repertorio y estúdialo ¡¡LENTO!!. Al respecto recuerdo 2 frases de uno de mis maestros: “Mientras más rápido quieras llegar a tocar, más lento debes estudiar” y “Cuando creas que ya estás estudiando lento ten por seguro que aún está muy rápido, ve más LENTO aún”. Nunca podré agradecer lo suficiente estos dos consejos. Es conveniente cerrar la sesión de estudio refrescando manos y brazos y si estudiaste varias horas podrías aplicarte algún aceite para masajes.

  6. Ten Paciencia

    Este punto deviene del anterior. Aunque algunas personas aprendan un poco más rápido que otras, todas aprenden y toma TIEMPO. Los logros no se dan de la noche a la mañana, debes saber que para que suenes tan bien como ese músico que tanto admiras vas a recorrer un largo camino. No te desesperes por querer hacer todo de una sola vez, tómate tu tiempo, estudia mucho y disfruta el viaje.

  7. Sé Perseverante

    No te desanimes nunca. Estudia, repite, aprende de tus errores, trabaja en corregirlos, continúa; el camino no es sencillo pero es transitable. Tomará tiempo y esfuerzo pero llegarás a donde te propongas.

  8. Ten un Ritual propio

    Tranquilo, no es nada místico ni mágico. Con la cantidad de distracciones con las que contamos en la actualidad empezar a estudiar puede ser lo más complicado de lograr. Por ello desarrollar una ruta personal que nos permita entrar en un estado de concentracion resulta de gran ayuda. Algunas personas con caminar 15 minutos por la calle y tomarse un buen café ya se encuentran listas, otras requieren de escuchar un poco de música o de tocar uma obra de su músico favorito. En fin, puede ser cualquier cosa que te guste, te haga sentir bien y te prepare el ánimo para tu jornada de estudio.

Estudiar algún instrumento musical puede llegar a ser muy frustrante si uno se siente atascado en su avance. Por ello hemos querido brindarte estos consejos para que logres personalizar tu forma de aprender y disfrutes el camino que conduce hacia tus sueños y metas.

Cuéntanos: ¿Tú cómo estudias?

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5 Hábitos recomendables mientras estudias música

Si estás pensando en ser un músico profesional o posiblemente estás comenzando a estudiar una carrera concerniente a la música, encontrarás este artículo interesante. Como toda carrera, la música requiere mucha disciplina y constante dedicación. Contraria a la mediática imagen del típico músico bohemio o descuidado, los músicos usualmente tienen una agenda cargada y muchas horas de sueño sacrificadas por su trabajo. Sea cual sea la especialización que elijas como ejecutor, arreglista e incluso producto musical, habrá mucho tiempo de estudio invertido. Por ello les recomendamos algunos hábitos de estudio para sacar el máximo provecho a lo aprendido en clase.

  1. Ensaya, ensaya y ensaya

    El tiempo que dediques a tu instrumento es vital para conocer tu propio sonido. Hay una gran diferencia entre escuchar un músico que ensaya y otro que recién descubre lo que puede lograr a la hora de la presentación. Pase lo que pase en el día, no dejes de ensayar porque esas horas de práctica se traducirán en excelencia más adelante. Además, el estilo personal de cada músico se descubre en los ensayos antes que en un escenario. Por ello, mientras más horas de ensayo, mejor performance.

  2. Escucha todo género musical

    Actualmente, hay ciertos estilos musicales discriminados (menciono frases comunes como: “yo no escucho cumbia limeña porque es huachafa”) o incluso estilos temidos (“no encuentro sentido en la música dodecafónica”). A veces es más valioso dejar a un lado nuestras preferencias musicales para poder apreciar otros elementos que enriquecen un género que logra identificar a otro grupo de personas. Salir de nuestra área de comodidad nos ayuda a ganar otras experiencias, otros músicos y conocer otra cultura a través de su sonido.

  3. Reúnete con otros músicos

    Observar el estilo de músicos compañeros de carrera en jam sessions o intercambiar puntos de vista es altamente constructivo para la formación musical. Quizá todos estén aún en un mismo nivel de aprendizaje, pero las experiencias y opiniones sobre temas musicales nunca serán iguales. Y eso es lo interesante. La música es un trabajo colectivo, aprender a trabajar en equipo es fundamental en esta carrera, por ello es mejor afianzar lazos de amistad con futuros compañeros de trabajo, y en muchos casos, amigos.

  4. Asiste a conciertos

    No hay nada que iguale la experiencia de ver en vivo a músicos profesionales o nuestras bandas favoritas. Poder ver plasmado en un escenario todo un trabajo de producción seria o, con el mismo respeto, apreciar la sencillez del recital de un solista nos da distintos panoramas de adonde podemos llegar con nuestro trabajo. En muchos casos, esa hora en la que podemos ver en acción a un artista en vivo, captar detalles como su postura, su comunicación con la audiencia o su técnica entre otros aspectos, puede ser mucho más valiosa que cualquier hora de clase teórica.

  5. No temas preguntar

    Tener a un buen profesor disponible es un privilegio que solo durará el tiempo de preparación, así que no malgastes las clases revisando tu celular. Recomiendo identificar las materias que son de interés, porque definitivamente habrán cursos más interesantes que otros, e investigar sobre el tema previamente. Como consecuencia, tendrás preguntas preparadas de antemano, otras perspectivas del tema repasadas con anterioridad y no irás a clase a enterarte recién del tema.

    Al forjar estos hábitos a lo largo de la carrera musical, se podrá adquirir más elementos que ayuden a destacar nuestras habilidades y experiencia. En la música más que en otras carreras, siempre se aprenden cosas nuevas y debemos estar preparados para obtener esa información y canalizarla en nuestro trabajo.

“Nada hay tan poderoso como el ritmo”

En esta ocasión compartimos con ustedes unas reflexiones acerca del ritmo realizados por nuestro querido amigo y distinguido músico: Pancho Vallejos desde su cuenta de Facebook:
“Todo lo que existe tiene ritmo, desde los movimientos de los planetas hasta las partículas más ínfimas del mundo, y vivimos por el ritmo de la inspiración y de la expiración así como el ritmo del día y de la noche. El ritmo nos ordena, nos da vida, lo tenemos desde que funciona nuestro corazón. “Las formas superiores del ritmo – espirituales e intelectuales – se cumple a través de la propia vida y de una práctica basada en el instinto”, como también de una educación. Significa, el lenguaje de la vida en forma viva.


Para buscar el ritmo hay que oír y escuchar. Cuando el ritmo es exacto lo sientes con todos tus sentidos. Te invade una especie de confianza cuando te dejas llevar por el ritmo. Pero también hay que controlarlo. Se aprende haciendo ritmo. En el hacer se aprenderá progresivamente la técnica y la interpretación como la improvisación. Además, sensibiliza la memoria, la audición, el pensamiento, mejora la concentración y ayuda al desarrollo biopsicomotor. El ritmo desarrolla un sentimiento social, colectivo, personal y disciplinado.


“El ritmo como portador de fuertes impulsos síquicos y físicos hace pasar a un segundo plano procesos mentales discordes produciendo relajación en la persona” y no existe forma única de iniciar la enseñanza del ritmo. Es importante comenzar bien nada más.”

Publicado con autorización de su autor y citado en el primer párrafo de esta publicación.


El músico y su oído: 3 consejos básicos

Todos conocemos la famosa frase “escucha antes de hablar”. En la práctica, muchos conflictos o discusiones entre nuestros similares se deben a malentendidos por no tomar el tiempo necesario de escuchar al otro o, por el contrario, no ser escuchados. Esto ha trascendido en todos los ámbitos sociales; es común ver políticos o famosos gritando a pleno pulmón en debates televisivos, soportar las bocinas sonando desesperadas en el tráfico, vivir en medio del ansia colectiva de estallar en lugar de entender. En medio de una sociedad tan diversa, ágil y caótica, el simple hecho de escuchar se ha convertido en un arte, privilegio de quienes saben hacerlo.

1.- Tu amigo, el oído.

Es interesante saber que el oído es el primero de los 5 sentidos que el ser humano desarrolla antes de nacer. Oír antes que hablar se establece como una jerarquía tanto social como anatómica. Y, por supuesto, también se aplica en el ámbito musical. En el desarrollo artístico de un músico es vital aprender a usar el oído porque ésta será su principal herramienta durante su carrera. Sea un cantante que usa sus cuerdas vocales o un pianista que usa sus manos, a todos los miembros de un ensamble los une un denominador común, el oído. Si está bien entrenado, será el instrumento más objetivo de la banda.

2.- Escucha antes de tocar

Un error muy común en músicos principiantes al momento de tocar repertorio nuevo es que no se detienen a escuchar al menos una pasada de toda la pieza. Lanzar acordes sueltos o los patrones correctos en medio de alguna canción sin conocerla en su totalidad quizá llegue a sonar convincente, mas no profesional. ¿Por qué? Porque tocar una secuencia de acordes o ritmos es algo que cualquier amateur puede hacer. Sin embargo, entender la interacción entre todos los elementos de una canción, identificar sus funciones específicas y conducir su propio instrumento hasta lograr un sonido que lo identifique o que encaje con el grupo sólo lo logra el artista que se escucha a sí mismo y, con la misma dedicación, a los demás.

3.- No sólo es un sonido, es una intención

Este punto es el resultado del anterior, es distinto saber cómo suena un elemento en una canción a reconocer su función dentro de ese contexto. Al igual que en una conversación donde hay un intercambio de información entre dos o más personas, en la música los instrumentos conversan bajo un rol específico. Por ejemplo, el cantante no sólo entona notas, sino cumple con la función de trasmitir un mensaje o una emoción. Por su parte, la batería no sólo marca el ritmo, sino dependiendo de la canción, trasmite energía o calma. Entender la intención de cada artista a través de su sonido, como de cada participante en una conversación, se logra gracias a la atención prestada por el oír. Como reflexión, hay un beneficio mayor al escuchar las máximas referencias posibles y abrir espacios para un resultado más productivo. Si hay alguien que debe ejercer con maestría el arte de escuchar en un mundo lleno de ruidos estridentes o bocinas ansiosas, es el músico.

¿Aprender música en Facebook?

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Hace exactamente un año que empecé esta aventura. Acababa de crear Sé Música, un sitio web para la enseñanza de cursos teóricos de música 100% online, a raíz de mis recientes experiencias en este campo en la escuela de música de la universidad en la que laboro, de una ponencia en el Primer Congreso Virtual Mundial de e-Learning y de la publicación que realicé para la revista RIDU.

Inmerso en la edición de nuestros primeros cursos online, andaba preocupado por los estudiantes de la escuela de música de la universidad. Sabía que la mayoría estaba descansando en sus vacaciones y era claro que, al no estudiar durante tres meses y medio, olvidarían casi por completo todo lo que con tanto esfuerzo habían podido aprender durante el año en los cursos de Lectura y Entrenamiento Auditivo (Lenguaje Musical), LEA, de cariño para nosotros.

Entonces me pregunté: ¿cómo podría hacer para motivar a estos estudiantes a no bajar la guardia y retomar poco a poco su estudio?. Pensé que lo más práctico era ir a donde están, y ¿dónde están todos siempre? pues en Facebook. Decidí pues optar por crear un Fan Page que de manera divertida motive e incentive la práctica de LEA. Los que conocemos acerca del tiempo y dedicación que requiere dominar estas habilidades musicales sabemos que, en ocasiones debemos practicar de manera tan intensa que el límite entre estudio y manía es muy delicado, por lo cual decidí llamar a esta página: LEAmaníacos, o lo que es lo mismo: personas dementes y obsesivas por el aprendizaje del lenguaje musical; claro, en tono de broma. Al mismo tiempo decidí que la manejaría desde Sé Música, como uno de nuestros proyectos de difusión gratuita de apoyo a la formación musical.

Así pues, al principio esta página estuvo dedicada por entero a este grupo de personas y tuvo una acogida muy interesante. Publicaba ejercicios cortos y amenos de lectura rítmica, solfeos hablados y entonados, entrenamiento auditivo y sitios web de entrenamiento musical, buscando siempre “retar” a los lectores con algunas complicaciones pocos comunes que ayudan a dominar de manera profunda estas habilidades.

Al poco tiempo noté que no sólo los estudiantes estaban motivados con las publicaciones que realizaba en esta página, ¡sino también los profesores! Había un tipo de publicación a la cual llamaba “La Malcriada de LEA”, a modo de broma y sarcasmo de una sección de “Malcriadas” (chicas casi desnudas) de un diario local aquí en el Perú. Estos ejercicios eran en realidad bromas, diseños prácticamente imposibles de resolver, de los cuales en la mayoría de los casos no tenía una solución, con el solo afán de retar y hacer reír un poco a los más entendidos.

Ejemplo de una de “Las Malcriadas de LEA”:

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Luego, el crecimiento del número de seguidores ha sido abrumador. Personas de distintas escuelas y países se han ido sumando, incluso personas que no saben nada del Lenguaje Musical pero que se han sentido muy motivadas para aprender a través de nuestro trabajo. Debo confesar que jamás pensé que pasaríamos siquiera los 1000 seguidores, ya que el contenido que compartimos es altamente especializado en formación musical profesional, el cual no tienen tantos adeptos, y que Facebook, por su naturaleza, no es considerada una herramienta para aprender; es decir, uno no ingresa a esta red social pensando “vaya, tengo ganas de estudiar LEA, así que entraré a Facebook”.

Por ello el haber pasado los 16 000 seguidores, de 44 países, y con un alcance mensual cercano al millón de personas que llegan a leer nuestras publicaciones en  más de 50 países, en nuestro primer año, me tiene impactado. Músicos profesionales, docentes y estudiantes nos escriben con frecuencia para contarnos cómo utilizan nuestros ejercicios en sus clases y agradecernos por nuestro trabajo.

Hemos ido mejorando el formato y presentación de nuestros ejercicios, tips y tutoriales  y siendo más creativos con el tipo de publicaciones que realizamos. Este año iniciaremos con transmisiones en directo de algunas video-clases gratuitas de LEA, en un esfuerzo constante que busca ayudar, cada vez de mejor manera, a nuestros seguidores y lectores.

Quiero agradecer a Charles Loli, director de la página de http://www.microtonalismo.com/ ya que durante un tiempo nos ayudó con la publicación y seguimiento de algunos ejercicios, en especial los referidos a temas de armonía y microtonalismo.

Finalmente quisiera agradecer a cada uno de nuestros seguidores, su entusiasmo y participación me motiva a seguir con esta labor, ofreciéndoles cada vez una mejor calidad de publicaciones. ¡Gracias por su apoyo!

PD. Les agradecería mucho que se tomen un par de minutos en escribirnos sus comentarios y/o sugerencias, en la líne a de comentarios de este post. ¡Gracias!

Autor: Daniel Ravelo

La Música: Nosotros…

Entre las múltiples maneras que tengo de divertirme con la música, la docencia y el trabajo con adultos son las que me causan las mayores satisfacciones. La alegría que surge en el alma de las personas al hacer música, así ésta sea de carácter melancólico, es algo único. Luego de cada sesión de trabajo me quedo largo rato meditando acerca de los rostros iluminados y entusiastas con que se va cada participante y la convicción de que nuestra profunda naturaleza humana es musical se acrecienta.
Todas las personas, sin excepción, tenemos un vínculo íntimo con la música, relacionamos determinadas canciones a momentos especiales de nuestra vida (tanto alegres como tristes), los acontecimientos más importantes, y los triviales también, están acompañados por ella; el momento central del día más importante del año para cada uno de nosotros, en el que se celebra nuestra llegada al mundo, es un canto regalado amorosamente por nuestros seres más cercanos y queridos.
¿Qué es esto entonces? ¿Qué tipo de magia posee este arte que nos involucra de manera tan honda a todos los seres humanos? Hace unos días una señora me dice: “Yo no puedo cantar, yo no soy músico”, un momento, le digo: todos somos músicos. una persona puede no ser abogado, médico o arquitecto, pero no puede de ningún modo no ser músico. La música es algo inherente a lo más esencial de nuestra naturaleza humana, todos somos personas, y persona, en su etimología latina, viene de per sonare que quiere decir: para sonar. Evidentemente una persona puede sonar de muchas maneras distintas: si  rueda por las escaleras va sonar, si lo atropella un automóvil o si solamente estornuda también. Ahora, cuando habla suena de una manera única, ya que el timbre de nuestra voz es algo que nos pertenece y representa de manera individual, cualquier persona que nos conoce nos puede reconocer sólo con oírnos hablar. Pero la manera más elevada de sonar que tenemos los seres humanos es cuando entonamos los tonos musicales, es decir cuando colocamos toda nuestra voluntad en lograr frecuencias estables de sonidos y  nos esforzamos  además por combinarlas de manera armoniosa.

Por más que se diga que las aves u otros animales “cantan”, la verdad es que  no lo hacen; no existen coros de gaviotas, ni sinfonías de ratones. Sólo los seres humanos cantamos, solamente nosotros hacemos música y dotamos a los sonidos de un orden, estructura, sentido, significado  y fundamentalmente una intención expresiva, en este sentido una obra musical es similar a una biografía, aunque ésta sea, en apariencia, un poco caótica.

Muchas personas creen que sólo los que se entrenan musicalmente de manera profesional y que además poseen un talento especial para este arte pueden ser considerados “músicos”.; esta afirmación podría ser válida únicamente para señalar a los que estudiaron este arte de manera profesional. Sin embargo, una madre que le canta a su niño para que duerma, una persona enamorada cantando una serenata, unos amigos que se juntan alrededor de una fogata a tocar su guitarra y cantar, están haciendo música, están manifestando su esencia musical.

No es poco relevante el hecho de que todos tenemos algo importante que decir acerca de la música. Pocas personas serían capaces de opinar acerca del desempeño de un médico durante una cirugía al páncreas o  criticar las técnicas empleadas en la fabricación de vidrio templado, sin embargo todos somos capaces de opinar y argumentar acerca de la música sin necesidad de haber pasado previamente por las aulas del conservatorio o de alguna institución especializada en su enseñanza. Cada individuo tiene alguna o varias canciones favoritas, un grupo, un género estilo musical preferido, y, sobre todo, es capaz de fundamentar el por qué tal o cual canción o intérprete es mejor que tal o cual otro.

Chladni investigó acerca de la acción del sonido sobre la materia; es decir, acerca del sonido como fuerza estructurante que da forma y ordena todo lo que puede ser percibido a nuestro alrededor. Todos llevamos una pequeña porción de esta fuerza en nuestra voz y la hacemos evidente cuando hacemos música con ella. Diversas investigaciones demuestran el importante impulso al desarrollo de la inteligencia, en diversas áreas, que se logra a través del cultivo de las facultades musicales de las personas y no son pocos los que sienten en sí mismos el efecto terapéutico de la música. Gracias a este arte nos es posible reencontramos cada vez con lo más profundo y elevado de nuestra condición humana.

Para ampliar su interés podrían visitar los siguientes enlaces relacionados:

Autor: Daniel Ravelo / Director General / Sé Música: http://www.semusica.com