5 Hábitos recomendables mientras estudias música

Si estás pensando en ser un músico profesional o posiblemente estás comenzando a estudiar una carrera concerniente a la música, encontrarás este artículo interesante. Como toda carrera, la música requiere mucha disciplina y constante dedicación. Contraria a la mediática imagen del típico músico bohemio o descuidado, los músicos usualmente tienen una agenda cargada y muchas horas de sueño sacrificadas por su trabajo. Sea cual sea la especialización que elijas como ejecutor, arreglista e incluso producto musical, habrá mucho tiempo de estudio invertido. Por ello les recomendamos algunos hábitos de estudio para sacar el máximo provecho a lo aprendido en clase.

  1. Ensaya, ensaya y ensaya

    El tiempo que dediques a tu instrumento es vital para conocer tu propio sonido. Hay una gran diferencia entre escuchar un músico que ensaya y otro que recién descubre lo que puede lograr a la hora de la presentación. Pase lo que pase en el día, no dejes de ensayar porque esas horas de práctica se traducirán en excelencia más adelante. Además, el estilo personal de cada músico se descubre en los ensayos antes que en un escenario. Por ello, mientras más horas de ensayo, mejor performance.

  2. Escucha todo género musical

    Actualmente, hay ciertos estilos musicales discriminados (menciono frases comunes como: “yo no escucho cumbia limeña porque es huachafa”) o incluso estilos temidos (“no encuentro sentido en la música dodecafónica”). A veces es más valioso dejar a un lado nuestras preferencias musicales para poder apreciar otros elementos que enriquecen un género que logra identificar a otro grupo de personas. Salir de nuestra área de comodidad nos ayuda a ganar otras experiencias, otros músicos y conocer otra cultura a través de su sonido.

  3. Reúnete con otros músicos

    Observar el estilo de músicos compañeros de carrera en jam sessions o intercambiar puntos de vista es altamente constructivo para la formación musical. Quizá todos estén aún en un mismo nivel de aprendizaje, pero las experiencias y opiniones sobre temas musicales nunca serán iguales. Y eso es lo interesante. La música es un trabajo colectivo, aprender a trabajar en equipo es fundamental en esta carrera, por ello es mejor afianzar lazos de amistad con futuros compañeros de trabajo, y en muchos casos, amigos.

  4. Asiste a conciertos

    No hay nada que iguale la experiencia de ver en vivo a músicos profesionales o nuestras bandas favoritas. Poder ver plasmado en un escenario todo un trabajo de producción seria o, con el mismo respeto, apreciar la sencillez del recital de un solista nos da distintos panoramas de adonde podemos llegar con nuestro trabajo. En muchos casos, esa hora en la que podemos ver en acción a un artista en vivo, captar detalles como su postura, su comunicación con la audiencia o su técnica entre otros aspectos, puede ser mucho más valiosa que cualquier hora de clase teórica.

  5. No temas preguntar

    Tener a un buen profesor disponible es un privilegio que solo durará el tiempo de preparación, así que no malgastes las clases revisando tu celular. Recomiendo identificar las materias que son de interés, porque definitivamente habrán cursos más interesantes que otros, e investigar sobre el tema previamente. Como consecuencia, tendrás preguntas preparadas de antemano, otras perspectivas del tema repasadas con anterioridad y no irás a clase a enterarte recién del tema.

    Al forjar estos hábitos a lo largo de la carrera musical, se podrá adquirir más elementos que ayuden a destacar nuestras habilidades y experiencia. En la música más que en otras carreras, siempre se aprenden cosas nuevas y debemos estar preparados para obtener esa información y canalizarla en nuestro trabajo.

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El músico y su oído: 3 consejos básicos

Todos conocemos la famosa frase “escucha antes de hablar”. En la práctica, muchos conflictos o discusiones entre nuestros similares se deben a malentendidos por no tomar el tiempo necesario de escuchar al otro o, por el contrario, no ser escuchados. Esto ha trascendido en todos los ámbitos sociales; es común ver políticos o famosos gritando a pleno pulmón en debates televisivos, soportar las bocinas sonando desesperadas en el tráfico, vivir en medio del ansia colectiva de estallar en lugar de entender. En medio de una sociedad tan diversa, ágil y caótica, el simple hecho de escuchar se ha convertido en un arte, privilegio de quienes saben hacerlo.

1.- Tu amigo, el oído.

Es interesante saber que el oído es el primero de los 5 sentidos que el ser humano desarrolla antes de nacer. Oír antes que hablar se establece como una jerarquía tanto social como anatómica. Y, por supuesto, también se aplica en el ámbito musical. En el desarrollo artístico de un músico es vital aprender a usar el oído porque ésta será su principal herramienta durante su carrera. Sea un cantante que usa sus cuerdas vocales o un pianista que usa sus manos, a todos los miembros de un ensamble los une un denominador común, el oído. Si está bien entrenado, será el instrumento más objetivo de la banda.

2.- Escucha antes de tocar

Un error muy común en músicos principiantes al momento de tocar repertorio nuevo es que no se detienen a escuchar al menos una pasada de toda la pieza. Lanzar acordes sueltos o los patrones correctos en medio de alguna canción sin conocerla en su totalidad quizá llegue a sonar convincente, mas no profesional. ¿Por qué? Porque tocar una secuencia de acordes o ritmos es algo que cualquier amateur puede hacer. Sin embargo, entender la interacción entre todos los elementos de una canción, identificar sus funciones específicas y conducir su propio instrumento hasta lograr un sonido que lo identifique o que encaje con el grupo sólo lo logra el artista que se escucha a sí mismo y, con la misma dedicación, a los demás.

3.- No sólo es un sonido, es una intención

Este punto es el resultado del anterior, es distinto saber cómo suena un elemento en una canción a reconocer su función dentro de ese contexto. Al igual que en una conversación donde hay un intercambio de información entre dos o más personas, en la música los instrumentos conversan bajo un rol específico. Por ejemplo, el cantante no sólo entona notas, sino cumple con la función de trasmitir un mensaje o una emoción. Por su parte, la batería no sólo marca el ritmo, sino dependiendo de la canción, trasmite energía o calma. Entender la intención de cada artista a través de su sonido, como de cada participante en una conversación, se logra gracias a la atención prestada por el oír. Como reflexión, hay un beneficio mayor al escuchar las máximas referencias posibles y abrir espacios para un resultado más productivo. Si hay alguien que debe ejercer con maestría el arte de escuchar en un mundo lleno de ruidos estridentes o bocinas ansiosas, es el músico.